miércoles, 6 de agosto de 2008

El regreso de Diego Bertie


Las palabras sobran para presentar a este actor de 40 años, quien está de vuelta al barrio, lugar que lo vio crecer y forjar uno de sus máximos sueños: ser actor.
Sus ojos expresivos delatan sus emociones más profundas. Cada mirada a su alrededor revela sus pensamientos más íntimos. Conservar la capacidad de curiosidad, su máxima aspiración, tomarse el tiempo preciso para hacer las cosas, el lema que rige su vida.

Con una gran sonrisa rompe el hielo, al principio muestra cierta timidez, pero termina entrando en confianza y narra sus vivencias y proyectos a lo largo de una entretenida tertulia. Su vida se resume en una sola palabra: sencillez, y es que Diego Bertie no se siente una superestrella sino más bien una persona de actividades cotidianas como ir a comer a su restaurante favorito o ir a la casa de playa de un amigo. Se considera un ser humano temperamental, que logra todo lo que se propone y sobre todo que defiende su libertad e independencia.

Es un individuo que disfruta mucho de su trabajo y ello le ha valido el cariño de la gente. «Me gusta la adrenalina de mi carrera, por ejemplo cuando terminas una novela y te das cuenta que después de dos años está teniendo éxito en algún país, sucede lo mismo con las películas. Ello trae consigo sorpresas y nuevos proyectos», refiere.

Siempre aprovecha las posibilidades que le da la vida en el plano laboral y sentimental, pero también confiesa que hay cosas que le disgustan de su profesión como las horas de espera que absorben la mayoría de su tiempo «la vida no está solamente en el estudio de grabación, tienes hijos, cosas que hacer afuera», revela.

Para alegría de sus admiradoras, el corazón de Diego por ahora no tiene dueña, pero afirma que Aissa, su pequeña hija, es el amor de su vida. Sin embargo, cuando labora fuera del Perú siente nostalgia por su ausencia. «Cuando me voy extraño a mi hija y a mis amigos. Soy una persona que adora su país, aunque es muy complejo. Lo considero como a una enamorada complicada y caprichosa, pero a la que amas».

«El mundo es pequeño».- Ingresó al medio artístico con el grupo de rock Imágenes, ello le reveló la posibilidad de ser actor. La primera vez que pisó un estudio de grabación fue con la novela «El hombre que debe morir» en 1987. «Los actores con los que me tocó trabajar eran muy cariñosos conmigo, veían que era un joven que tenía muchas ganas de hacer las cosas, los trataba con respeto, pues es un mundo pequeño donde es muy fácil volvértelos a encontrar», comenta.

Su vida no solo giró en torno a la televisión, sino que también se dedicó al canto, pues para el artista la música va de la mano con la actuación. Confiesa que no se siente cómodo por ser un cantante popular porque es tímido, «de espacios íntimos».

Diego Bertie es una persona que deja en claro lo que piensa respecto a su carrera, por ello, habla de la televisión, el teatro y el cine a la vez. «No soy de ver mucha televisión, pero asistir a un estreno de cine me da más nervios, porque a diferencia del teatro, que no tienes tiempo para observar como espectador, en la pantalla grande puedes apreciar el trabajo que te demandó mucho esfuerzo».

Lo llamaron muchas veces para ir a Colombia, pero desistió por problemas personales. «No estaba preparado para alejarme de mi hija, lo que me habían ofrecido en ese momento no justificaba una lejanía, hasta que sentí que mi vida ya estaba organizada como para actuar fuera del país y me fui, ella viene a visitarme en sus vacaciones o yo también vengo a verla».

Hace algunas semanas culminó su trabajo actoral en la miniserie «Yuru, la princesa amazónica». Actualmente se encuentra en Colombia, donde participa de la película «Algo huele mal», dirigida por Jorge Alí. Después retornará nuevamente al Perú para integrar la obra «El Jardín Secreto» y en julio se dará unas merecidas vacaciones. (información del 2007).